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La esperada película biográfica sobre Michael Jackson ya está aquí. “Michael” llega envuelta en polémica, expectativas altísimas y críticas divididas. Dirigida por Antoine Fuqua como un gran espectáculo cinematográfico, la cinta apuesta más por la experiencia visual y musical que por el drama profundo, algo que ha generado un intenso debate entre críticos y público. Pero, ¿estamos ante un biopic fallido o una celebración digna del mayor icono del pop?
Un biopic que elige el brillo antes que la herida
“Michael” puede no ser la historia definitiva sobre el artista… al menos no todavía. La película recorre su ascenso hasta la cima del éxito mundial, pero evita profundizar en los aspectos más oscuros de su vida. Los traumas de la infancia y su conocida dismorfia aparecen, sí, pero apenas se rozan, como si la película no quisiera detenerse demasiado en el dolor.

Este enfoque no es casual. La narrativa se detiene justo en el punto más alto de su carrera, dejando claro que el lado más polémico y complejo llegará en una secuela ya confirmada. Esto puede dejar una sensación de incompletitud, pero creo que también convierte esta primera entrega en una especie de homenaje más que en una autopsia emocional del personaje.
Un espectáculo musical que justifica pagar la entrada
Donde “Michael” realmente brilla es en su despliegue visual. Las secuencias musicales y los momentos de concierto están ejecutados con una precisión y energía que elevan la película por encima de muchos biopics recientes. Aquí es donde la cinta encuentra su identidad y su razón de ser.

Más que contar, la película muestra cómo era Michael. Y lo hace con una fuerza escénica que logra transportar al espectador directamente a la era dorada del artista. Conmigo lo consiguió. Es en estos momentos donde uno entiende por qué Michael Jackson sigue siendo un referente cultural imposible de replicar.
Jaafar Jackson: una transformación inquietantemente perfecta
Si hay un elemento que sostiene toda la película, ese es Jaafar Jackson, el sobrino de Michael, quien interpreta a su propio tío. Su interpretación no solo es convincente, es casi perturbadora (lo digo en el mejor sentido de la palabra). Hay escenas en las que la línea entre actor y personaje desaparece por completo.

Resulta aún más impactante si tenemos en cuenta que se trata de su debut como actor. Su voz, gestos y presencia física están tan logrados que no sería descabellado verlo nominado a premios importantes y a los Premios Óscar. Para mi es, sin duda, el gran descubrimiento de la película.
Secundarios correctos y un “villano” sólido
El reparto secundario cumple sin destacar demasiado, salvo una excepción clara: Colman Domingo. En su papel como el padre de Michael, aporta una presencia intimidante y necesaria, funcionando como el principal antagonista emocional de la historia.

Su interpretación añade una capa de tensión que la película no siempre explora con suficiente profundidad. Aun así, logra transmitir el peso de una figura clave en la vida del artista, reforzando los pocos momentos donde el drama realmente asoma.
¿Críticas injustas o expectativas mal enfocadas?
Parte de la crítica profesional ha sido especialmente dura con “Michael”, acusándola de carecer de estructura, ser superficial y apoyarse en clichés del género. Sin embargo, estas críticas parecen ignorar el enfoque que la película decide tomar desde el principio.

No es una obra maestra ni pretende serlo, pero tampoco es el desastre que algunos han descrito. Sí, estoy de acuerdo en que podría haber sido más cruda, más valiente y más explícita. Pero también es cierto que muchos esperaban más “morbo” que narrativa. En ese sentido, la película juega en otra liga: la del homenaje.
Balance final: Un inicio potente que deja con ganas de más
“Michael” no es el biopic definitivo sobre el Rey del Pop, pero sí una primera parte sólida que apuesta por el espectáculo y la emoción antes que por la controversia. Su mayor virtud es también su mayor limitación: prefiere celebrar que cuestionar.

Aun así, la experiencia me resultó satisfactoria. Gracias a su apartado musical y a una interpretación protagonista sobresaliente, la película consigue algo fundamental: mantener viva la esencia de un artista irrepetible mientras prepara el terreno para una segunda parte que promete ser mucho más intensa.
Esta noticia está escrita por Rubén Mota y editada por Fran Molinez.



